La emperatriz (25)


La mano de Gyugin, el guardián de la puerta al mundo “ilusión”.

Este mundo parecía ser todo lo contrario que la tierra. Los prados eran llanos, y blancos, aunque no cubiertos de nieve, sino de algodón, el cielo tenía 3 soles, 2 amarillos y uno rojo, que daba al ambiente una luz anaranjada y cálida, y no parecía haber edificaciones cerca de donde se encontraba Josan. Al principio Josan pensó durante un instante que el monstruo le había cogido y empezado a sacarle los ojos, las tripas, el corazón, y aún latiendo, se lo comió, mientras Josan moría, y, que por lo tanto, estaba en el cielo. Josan preguntó al ser que le había tocado qué era ese extraño lugar, quién era él, y porqué estaba allí. El guarda le dijo que ese era el mundo  “ilusión”, en el cual, se podría hacer cualquier cosa, siempre que se desease desde el fondo del corazón. También le dijo que él era Gyugin, el guardián del portal que unía los 2 mundos. Y también le dijo que estaba allí porque ése era su destino. Después de esto, Gyugin llevó a Josan hasta La reina de ese mundo, en el que solo se usaba la espada como arma. A los dos días de empezar el viaje, y tras haberle dado Gyugin a Josan una espada, llegaron a un castillo gigantesco, lleno de luz y esplendor. Ése era el castillo de la Emperatriz Morgana. Según Gyugin, la emperatriz no escondía nada malo, pero últimamente estaba cambiando de carácter.

Cuando llegaron al castillo y entraron, la emperatriz no salió a recibirles, como hacía normalmente con las visitas, y Gyugin se extrañó mucho. El había estado todo el rato en el puesto de guardia excepto cuando Cicerón le relevó en su descanso, no será que Cicerón para poseer a la emperatriz y así dominar los dos reinos dejó pasar a…

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