Decisión (32).


Josan le preguntó al perro que dejase de ladrar y que le dijese de una vez lo que quería que hiciera. Joshua, al oír esto, le dijo a Josan que ella podía hablar con los animales terrestres, ella y todos los de su “lugar desconocido”, así que hizo de intermediaria entre Josan y el perro.

Al cabo de unos minutos Joshua empezó a hablar y, por lo que Josan se enteró, decía que el perro le estaba ayudando a encontrar a su familia. Josan pensó que como era capaz un simple perro de ayudarle a lo que respondió Joshua que el perro es una mascota suya que adoptó al llegar a la Tierra y lo adiestró, con lo que se volvió inteligente.

Después de esta frase, todos se callaron durante mucho tiempo hasta que Joshua se cansó y dijo que leía el pensamiento con lo que Josan se cabreó y yendo hacia la puerta gritó que no tenía derecho a leerle el pensamiento aunque se tratase de algo tan simple. El perro no trató de detenerlo porque estaba aturdido por el grito repentino con lo que Josan pudo salir de la casa.

Fuera de la casa se encontró con Viktor y ambos se quedaron mirándose el uno al otro hasta que el recién llegado preguntó que había pasado porque escuchó gritos y Josan le explicó la historia. Cuando la explicación se acabo, Viktor se puso a pensar hasta que llego a la conclusión de que no sería el perro quien los ayudase, sería la chica. Josan se negó a hablar con ella porque le leyó los pensamientos a lo que Viktor respondió que si prefería perder a sus padres por una tontería en vez de estar buscándolos y haberse olvidado de lo ocurrido ahí dentro.

Josan no podía creerse lo que le había dicho su amigo, así que empezó a caminar alejándose de él y este no hizo nada por detenerlo.