NADA FUE UN SUEÑO (2)

Marta, se metió en su habitación y estuvo pensando durante un buen rato sobre quién era ese chico y de dónde había venido, hasta que muy pronto se quedó dormida. A las 5:30 de la mañana, una luz muy brillante pasó rápidamente por su ventana. Marta, se levantó sobresaltada de la cama, porque según ella, era la misma luz que apareció de repente en la fiesta, estaba segura. Se asomó a la ventana, pero la luz ya había desaparecido. Marta se volvió a meter en la cama, pero no pudo conciliar el sueño. Poco después, se levantó y tomó un vaso de leche fría con galletas. Su madre, al ver la luz de la cocina encendida, se levantó y le dijo a Marta:

– ¿Que haces levantada a estas horas de la noche? ¿Has tenido una pesadilla? le preguntó su madre.

Ella, no quería decírselo porque estaba segura de que no le iba a hacer caso, pero le dijo que había visto una luz muy brillante pasar por su ventana.

– ¡Habrá sido un sueño! ¡Vuélvete a dormir, que es muy temprano y mañana tienes colegio! Dijo su madre en voz baja.

Marta, salió de la cocina y se metió de nuevo en su cama hasta quedarse dormida.

Al día siguiente, su madre le preguntó:

– ¿Has vuelto a soñarte con la misma luz?.

– No, seguramente fue un sueño. Dijo Marta siguiéndole la corriente.

A las 8:00 de la mañana, ya estaba el autobús esperando a Marta para ir al colegio.

Cuando Marta estaba subiendo las escaleras del autobús, se oyó una voz:

– ¡Siéntate aquí conmigo!, que hay un sitio libre.

Era Miguel, el chico que había conocido en el colegio el día anterior, pero no se acordaba de muchas cosas… Sólo recordaba que era el mismo chico que le ayudó en la fiesta y que al día siguiente apareció en su colegio. Era todo muy extraño, nadie lo conocía, pero era bastante simpático.

Marta y Miguel estuvieron hablando en el autobús, pero Marta no se atrevió a preguntarle nada. Estaba muerta de sueño y no hacía mucho caso a lo que le decía Miguel. Cuando bajaron del autobús, Miguel no entró en el colegio y Marta se dio cuenta de que había cruzado la vuelta de la esquina. Marta, era muy curiosa, y no dudó en ir detrás de él sin que se diese cuenta.

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