El dragón enano (9)


Y de repente todo se paró, solo Miguel parecía tener algo de sentido común durante este pequeño parón, en el que una voz que solo el hechicero escuchaba decía con voz grave: ¡no te cargues tu misión! Entonces Miguel rápidamente recordó una conversación que tuvo con Merlín, en la que el maestro le contaba, su afición por los dragones, y que siempre quiso tener uno, en especial un dragón enano, pero que era muy difícil conseguirlo, solo nacía uno cada dos mil años, fue en este instante cuando Miguel comprendió su misión.

Entonces le explicó a Marta que ya había comprendido su misión y le contó en que consistía.

Miguel debía llevarle el dragón a Merlín, era un dragón enano muy difícil de conseguir dada su escasa existencia. El pequeño dragón debía llegar a manos de Merlín sano y salvo y cuanto antes ya que el siempre quiso uno.

Marta y Miguel emprendieron el camino para salir del bosque, mientras tanto el dragón estaba en el bolsillo de Marta escuchando una interesante conversación que mantenían Miguel y Marta.

Miguel: quiero darte las gracias por haberme acompañado en esta aventura, me has sido de gran ayuda para realizar mi misión

Marta: las gracias te las doy yo a ti, ha sido una experiencia preciosa.

Miguel esta vez si consiguió coger la rosa que se encontró en el camino y se la dio a Marta. Mientras Marta se ponía cada vez más colorada se dio cuenta de que si la misión de Miguel había acabado no volvería a verlo más, y esto a Marta no le gusta nada.

Marta se hecho a llorar y le dijo a su compañero que por favor no la dejase sola, que si tenía que irse hiciese lo posible por volver a verla, ya que las aventuras que habían vivido juntos les unieron bastante e hicieron que Marta no pudiese dormir una noche sin antes haber pensado en él.