La piedra que escondía el cocodrilo rojo (11)


Marta y Miguel no sabían que hacer. Estaban sentados en una roca, y a su alrededor había muchas plantas largas y anchas. Marta arrancó una del suelo para cubrir la herida de Miguel, pero de repente se abrió un agujero muy hondo al arrancar de raíz la planta y fue corriendo hacia Miguel para que éste hiciese algo, pero era ella quien tenía los poderes. La planta absorbía todo lo que estaba a su alrededor, pero no logró alcanzar a los chicos. Miguel no conseguía correr muy rápido, pero se escaparon por un camino muy estrecho en el que estaba situado un camión de batidos de chocolate. Miguel y Marta tenían mucha hambre y sed, pero se les ocurrió abrir todos los batidos y con ellos, tapar el inmenso agujero que les iba a atrapar.

De pronto, apareció el dueño del camión, y Marta y Miguel se quedaron quietos. Le intentaron explicar lo que estaba pasando, pero el dueño del camión no se lo creyó y les dijo que le tenían que pagar todos los batidos que habían vaciado.

Miguel y Marta, no sabían cómo explicarle lo que estaba pasando, así que le dijeron que cuando pudieran se lo iban a pagar. Los chicos habían tapado casi entero el agujero y cada vez iba más lento así que no se preocuparon más del problema.

En una casa que había en la esquina del callejón se encontraba una anciana. Ella tenía un mensaje para Marta y Miguel. La anciana los llamaba a voces, pero Miguel creía que estaba loca y que no les llamaba a ellos. Pero Marta leyó el cartel que la anciana sostenía con sus manos:

“Busco a unos chicos de parte de Merlín”, decía el cartel.

Los chicos se acercaron a la anciana y le dijeron cuál era la siguiente misión que tenían que cumplir:

– Tenéis que encontrar una piedra brillantede color rojo que se encuentra en una laguna oscura encima de un cocodrilo. Pero tened cuidado con él, porque tiene unos dientes muy afilados y podría acabar con vosotros, dijo la anciana.

 

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