El tiempo vuela (21)


Pasado un tiempo, todos veían normal cuando paseaban de la mano a Raúl y Agustín. Ya nadie se sorprendía, todo el mundo lo sabia y el estaba muy contento. Pasaron los meses y se acercaba el final del curso. Todos estaban muy nerviosos con los exámenes finales, se jugaban mucho, lo principal era aprobar el curso y después la selectividad. Samuel experto en poner nervioso a Lucio se pasaba todo el día diciendo que iban a suspender y repetir curso. Lucio le decía que el no repetía ni muerto, que un año más en el instituto no aguantaba. Todos reíamos cuando Lucio decía esto. Mendo no estaba preocupado ya que el decía que estaba seguro que iba a aprobar a la primera. Chaves en cambio encontró trabajo y decidió abandonar el curso, para trabajar. Todos le echábamos de menos en las clases, ya que el siempre nos hacía reír. Pero el curso continuaba y no nos podíamos descuidar ni un momento.

Con el puente del 1 de mayo todos estábamos muy contentos, pero Samuel que siempre estaba estresando a la gente, dijo que iba a ser un puente negro. Tuvo toda la razón, mucha lluvia, y sobre todo muchos estudios, ya que los días después del puente les habían puesto exámenes. Sabían que quedaba el último esfuerzo para acabar un costoso curso. Todos miraban al veranito y planeaban miles de cosas que querían hacer en él, y que sabían muy bien que no las cumplirían. Un viernes por la tarde Samuel, Lucio y Mendo quedaron para pasar unos apuntes y se encontraron a Chaves. Él les comentó que estaba muy contento con su trabajo de jardinero y que estudiar era más cansado y aburrido que trabajar, todos comenzamos a reír. Se nos acercaba la última semana de curso todos estaban deseando que pasara y olvidar todas las horas que habían estado delante de libros, para no volver a verlos por lo menos en tres meses.