Generación del 98


La Generación del 98 esta formada por un grupo de escritores que como el nombre indica surgió el año 1898, y fue debido a distintos factores como la perdición de las últimas colonias españolas, que agudizó la profunda crisis económica, social y moral de España, este hecho se produjo en 1898 y da nombre al grupo de escritores, también influyeron en el pensamiento de estos escritores, autores extranjeros como Ibsen o Nietszche, los cuales dotaron a la Generación con un rechazo a la mentalidad positiva y a la forma de vida aburguesada. La Generación del 98 esta compuesta por grandes escritores entre los que cabe destacar a Unamuno, Baroja, Maeztu, Valle-inclán, Azorín y a Juan Ramón jimenez entre otros.Este grupo de escritores, reflejan en sus obras la preocupación por España, que es vista desde diferente perspectivas, y es uno de los temas mas imitados por este grupo de escritores y abordan este tema de diferentes formas, reflejan el  paisaje de Castilla de la época, se centran en la historia, pero no en la historia de grandes generales o grandes conflictos bélico, si no en la del personaje anónimo o intrahistorias denominada por Unamuno, también se interesan por la literatura para reflejar su preocupación por España, se interesan por auntores del medievo como Rojas, Berceo… y clásicos olvidados como Góngora o Gracián. Ponen especial interés en Cervantes y su obra El Quijote.

A su vez, el tema existencial es muy demandado por estos autores, la vida y la muerte, la religión y la sociedad, la eternidad, la relación entre el creador y sus creaciones etc… este tema tambien es visto desde distintas perspectivas, como por ejemplo el deseo de inmortalidad de Unamuno o el total escepticismo de Baroja sobre la religión.

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La llegada al puerto (5)


Decidimos ir a la parada de autobús más próxima. Cuando llegamos,  Jack se quedó mirando el mapa de las líneas del bus pero el español era demasiado difícil para ambos, así pues decidimos preguntarle a una anciana que según parecía también lo esperaba. A duras penas le preguntamos nuestras dudas y tuvimos la suerte de que ella también se dirigía al puerto. Mientras, nos sentamos al lado de la agradable anciana que estaba predispuesta a ayudarnos. Tras un rato de calma decidí preguntarle a Jack una duda que me tenía intrigado desde que me enteré que veníamos a Cádiz para ir a América.

-Jack, ¿por lo poco que me enseño mi padre de geografía, porque venimos a Cádiz si para ir a California como me dijiste, podíamos coger el barco desde Bretaña?- Preguntó Jácome.

Tras fingir haber perdido el reloj de mano para ganar unos segundos, Jack se percató que venia el autobús y al ver a la anciana se levantaba dijo:

– Vamos chico, que el autobús ya está aquí, hablamos luego mas tranquilamente-titubeo mientras sacaba un par de billetes viejos de un fajo en el que aparentaba haber billetes de distintos países.

Una vez tranquilos en los asientos y tras unos minutos de desconcierto en el cual creía que jack me mentía, este dio un suspiro mientras tras haber encontrado su reloj miraba la hora.

-¿Me vas a decir donde vamos?-  dijo Jácome en un tono agresivo

-Hijo, como sabes, tengo unos jefes muy estrictos y su trabajo es muy importante, y tengo que hacer bien mi trabajo para conservarlo… Bueno a lo que iba, el día antes de salir de Paris, recibí una llamada al hotel en el que hospedaba en el cual uno de mis superiores me dijo que antes de volver tendría que hacer escala en otro país para hacer unos negocios.- contestó sincero Jack.

-¿y cuanto tiempo vamos a estar en “ese” país? -Pregunto intrigado.

-Pues no lo se, Jácome, ellos quedaron en llamarme cuando estuviera allí y claro, tengo que obedecerlos, entiéndeme- dijo Jack con un tono melancólico.

Tras bajar del autobús, sentí un fino viento sobre mis mejillas, a la cual deduje que seria de la brisa marítima que me explico la tía Marie cuando era pequeño.

Corme, Principios de 1900-1

Aquel embarcadero era gigantesco y se escuchaban multitud de voces de los marineros que zarpaban al mar abierto durante meses, de las familias, entre ellas nuestra amiga, que esperaban impacientes a la llegada de conocidos del otro continente y de fondo las olas chocando contra los acantilados de la ciudad. Me gustaba ese olor que se palpaba, era otro ambiente diferente al de Paris. Segundo después Jack me señaló con el dedo y dijo:

-¡Mira! Allí está nuestro barco-

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