Un misterioso negocio(7)


PuertoCuando el barco llegó al puerto, Jacome se quedó embelesado mirando como  los tripulantes sacaban las enormes maromas para fijar el gigantesco buque al puerto, y mirando cómo se hundían las pesadas áncoras hacia el frio fondo marino.

-¡Vamos Jacome! Hemos de bajar del barco. Dijo Jack dirigiéndose a Jacome levantando el tono de voz tratando de sobresaltar al muchacho, que se encontraba un poco distraído.

Cuando salieron del barco, Jack se encontraba algo inquieto y no paraba de mirar constantemente su reloj de pulsera.

-Jacome, he de resolver unos asuntos, ¿Por qué no te vas a dar una vuelta y nos vemos aquí dentro de unas dos horas?- Dijo Jack con voz afable.

-De acuerdo señor, aquí estaré.-Contestó Jacome.

Jacome fue a dar un paseo por aquel puerto abarrotado de enormes contenedores llenos de mercancías, que estaban apiladas formando cubos lo que convertía al puerto en un laberinto del que sería imposible salir de no ser por el deslucido reloj que se encontraba a la entrada del puerto y que servia de referencia para volver.

Cuando Jacome volvió al lugar que habían acordado, Jack le estaba esperando algo impaciente.

-!Vamos chico¡ nuestro barco está a punto de salir.-Dijo Jack poniendo la mano sobre la espalda de Jacome para que acelerase el ritmo.

-Pero… ¿Hacia dónde vamos señor?, nuestro barco está por ahí.-Dijo Jacome algo nervioso.

-Hemos de transportar esta mercancía allí al lugar al que vamos.-Le contestó Jack acelerando cada vez más el paso para evitar que  le hiciera más preguntas.

-¿Por qué señor?-Preguntó Jacome con la voz entrecortada por el paso acelerado al que le llevaba Jack.

-Por orden de mis jefes Jacome, ahora entra en el barco y no te preocupes, aquí estás seguro.-Le contestó Jack con confianza.

 Jacome decidió ir a dar una vuelta por aquel barco tratando de descubrir alguna información más de que la que le había proporcionado Jack. Jacome se fijó en un nombre que estaba inscrito en la popa del barco y pensó que podría ser un barco privado, que debía de ser de alguien muy poderoso ya que aunque no era tan grande como el anterior era algo desmesurado para ser particular.

Jacome fue a buscar a Jack decidido a preguntarle todas las dudas que tenia, pero al encontrarlo parecía que tenía algo de prisa.

-Señor, tengo algunas preguntas que me gustaría que me respondieses.-Preguntó Jacome armado de valentía pero algo nervioso por los últimos acontecimientos.

-Ahora no puedo hablar, tengo algo de prisa, ¿Por qué no entras al camarote y me esperas allí? Cuando vuelva te responderé a todas las preguntas que ansíes.-Dijo Jack algo exaltado.

Jacome le hizo caso y fue al camarote algo decepcionado por si la decisión de dejar París había sido la correcta. Cuando entró se sorprendió por aquel fastuoso camarote, era aún mas ostentoso que el anterior, estaba decorado con numerosos muebles de madera oscura con tallados estrafalarios .A Jacome  le sorprendió un mueble bajo sobre el que se depositaba una bandeja con copas de cristal y que tenía unas puertas decoradas con cristaleras de colores, llamándole curiosidad por ver su contenido . Al abrirlo, se le cambió inmediatamente la expresión de la cara al ver lo que se encontraba detrás de esas puertas: al menos una docena de botellas llenas de alcohol sin ninguna etiqueta de donde provenía ni quien las había fabricado.

Con aún más preguntas, Jacome se sentó a esperar a Jack en un sofá de color negro hecho de la piel de un oso cuyo respaldo estaba coronado por la cabeza del mismo y en cuyos brazos terminaban las garras, que hacía que Jacome se sintiera poderoso.

FUENTES: IMAGEN

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