El fin del gran viaje (8)

Jacome cansado de esperar sentado en el sofá de piel de oso e impaciente por la llegada de su buen amigo Jack, se aventuró a probar aquello que parecían botellas de alcohol. Jacome no estaba conforme con su propia idea pero sentía ese impulso y esa valentía que poseían los galos. Después de vacilar varias veces con el vaso en la mano se aventuro a olisquear aquel líquido amarillento que tenía un olor suave que le recordaba a aquellas noches de frío invierno en la que él, su madre y su abuelo Jean Pierre se sentaban al calor de la apacible hoguera. En ese momento Jack entró por la puerta del camarote. Jacome asustado derramó el vaso sobre la moqueta de terciopelo.

-Jacome amigo,¿ qué haces con el paquete?-dijo Jack algo enojado.

-Lo siento mucho Jack pero estaba tan intrigado por el contenido de las botellas que no podía esperar.-dijo Jacome entrecortado.

-Bueno Jacome no te preocupes es algo fácil de explicar a mis superiores. Es normal que algún paquete llegue defectuoso debido al viaje, no es grave.-dijo Jack con tono afable- Pero si que es cierto que tu y yo amigo tenemos una conversación importante pendiente. Adelante pregunta lo que desees.

– En primer lugar Jack ¿dónde vamos ahora? . ¿Qué son                estas botellas y por qué las transportamos? Y lo que es más importante… ¿ En qué voy a trabajar?- pregunto Jacome algo intrigado.

-Ey chico tranquilo. Tiempo al tiempo. Vamos a lo que más nos concierne, el tema de las botellas.-dijo Jack,  mientras se echaba una copa de la botella que Jacome había abierto. Mis jefes tienen una especie de “bar” y necesitamos bebidas y como las cosas en América están tan caras una manera de obtener beneficios es destilar nuestro propio alcohol con un alambique tradicional.-continuó Jack.

-Entonces Jack ¿seré camarero?-prosiguió Jacome.

Coche

– No te aventures Jacome. Comprobarás que siempre voy bien vestido y es que esto es algo necesario para el trabajo. toma este obsequio, es un reloj de bolsillo símbolo de clase y distinción. En ese pequeño armario tienes tu nuevo uniforme vístete y te explicaré como debes comportarte cuando te presente a tus nuevos jefes.-prosiguió Jack.

En ese momento el barco soltó sus áncoras pesadas y oxidadas como motivo del bamboleo de la bravura de las olas, de sus largas travesías y sus largos años mientras que una bocina avisaba de que el viaje había llegado  a su fin. Jacome y Jack bajaron del barco y se dirigieron a su destino en un coche que parecía bastante caro. A Jacome todo esto le estaba pareciendo raro y Jack se percató de ello.

– Jacome que te pasa, te noto distante, esquivo, ausente a la par que nervioso. Sé que no es fácil para ti dejar a tu familia pero si algo caracteriza a los franceses es que tenéis un enorme espíritu aventurero.-mencionó Jack

– No te preocupes Jack estoy bien solo necesito que me expliques cual es mi trabajo.-enunció Jacome.

-Está bien Jacome creo que este es el momento indicado para hacerlo. Mis jefes pertenecen a una gran multinacional. Poseen una gran cantidad de clubes y cada uno de un tipo diferente. Tu y yo nos encargaremos de recoger esos paquetes, de que funcionen adecuadamente y de que nadie impida su buen funcionamiento.-dijo Jack

-¿Entonces nosotros somos los administradores?-dijo Jacome sonriendo.

-Algo así chico ya lo pillaras del todo.-dijo Jack con un tono jocoso. Vamos chico hemos llegado a nuestro destino ahora conocerás a los jefes.-prosiguió Jack mientras abría la puerta de aquel lujoso coche.

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