La competencia llama a la puerta (12)

963Desvelados por los tiros, Jack pensó que se trataba de una disputa ajena a él, pero esa posibilidad era cada vez más remota al escuchar los pasos sobre la larga alfombra central  que se acercaban paulatinamente por el pasillo.

Jack se asomó al pasillo y vio que era lo que se temía. Los dos hombres vestidos con el traje marrón salpicado, posiblemente, por la sangre de los vigilantes del hotel, e iban de puerta en puerta buscando la muerte de Jack.

Rápido Jacome escóndete en ese armario, yo me enfrentaré a esos hombres, toma esto, y no dudes en usarlo en caso de sentirte en peligro.- Le dijo Jack con la esperanza de que todo se quedara en un susto.

Jack le entregó una pequeña pistola que no pesaba demasiado y Jacome se quedó pálido mirando pasmosamente el arma mientras escuchaba los pasos cada vez más y más cerca. Al momento de entregarle el arma y mientras se encontraba escondido en el armario cuyas puertas tenían unas pequeñas rendijas que dejaban entrar rayos de luz y gracias a la cual se veía el aire contaminado por pequeñas motas de polvo, Jacome se dijo para sí mismo que sin duda volvería a Francia fuese como fuese.

Los dos hombres llegaron a su puerta, la tiraron abajo de una patada y cuando los vio con sus armas en las manos, a Jacome se le vino a la cabeza aquel extraño sueño que tuvo mientras iba en el tren.

Nada más abrir la puerta, los dos hombres se dirigieron hacia Jack y uno de ellos le golpeó la cara con una especie de anillos que le rodeaban los dedos, excepto el pulgar, y que estaban unidos entre sí. Jacome miraba aquel espantoso espectáculo agazapado en el armario casi inmóvil y en su cara se veía una expresión como si aquel golpe se lo hubieran asestado a él. Jack cayó al suelo de espaldas, pero todavía consciente.

Cuando uno de los hombres, en cuyo rostro se apreciaba una expresión de superioridad, apuntó con su revólver a Jack, que se encontraba en el suelo viendo como aquel cañón apuntaba hacia su cabeza, este no dudo en usar la suya. Jacome vio como la bala se introducía en el vientre de aquel hombre y como salpicaba con su sangre la cara de Jack, que parecía haber hecho esto antes.

Jacome vio como el segundo hombre estaba decidido a disparar y asustado al ver que al único hombre que conocía en este nuevo país y que era su única esperanza para sobrevivir en él, dejó caer su pistola, sin poder evitarlo, sobre la suave moqueta  roja  en la que se encontraba.

¡Quien anda ahí!- Dijo aquel robusto hombre que tumbó  de nuevo a Jack de una patada, el cual hacia el esfuerzo por levantarse.

Aquel hombre que parecía enfadado se dirigió hacia el armario en el que se encontraba Jacome empuñando su arma en dirección a la puerta tras la cual se encontraba él dispuesto a disparar, entonces Jacome empuño la pequeña pistola que le había entregado Jack y temblando por temor se armó de valentía, cerró los ojos, y sin pensárselo dos veces disparó. Cuando abrió los ojos vio como se desvanecía la vida de aquel hombre que se había caído sobre sus rodillas y que al instante siguiente estaba acariciando el suave suelo con su rostro marcado por una enorme cicatriz que le recorría toda la cara.

Jacome dirigió su asustada mirada hacia la pistola y pensó en el poder que le daba aquel pequeño objeto, entonces Jack se levantó y se dirigió hacia Jacome.

¿Quiénes eran esos hombres?- Preguntó Jacome con ansia de respuestas y algo exhausto.

Se trata de la competencia Jacome, que a veces puede resultar algo molesta.- Contestó Jack con algo de humor para restarle peso a la situación.

Te encuentras bien, ¿Verdad?- Le preguntó Jack seguidamente y pensando que tras lo que había ocurrido había perdido a Jacome y que seguramente ya no querría trabajar para él.

Si, si, pero… ¿Puedo quedarme con la pistola?- Le preguntó Jacome que parecía haber superado el miedo.

Por qué no.- Contesto Jack algo sorprendido por la pregunta de aquel muchacho que no parecía muy afectado por la arrebatarle la vida a aquel hombre.-Pero rápido debemos volver al almacén a informar de la situación y antes de que la policía llegue.

Fuentes: IMAGEN

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