Instinto asesino (16)


Jacome empezó a abrir los ojos con dificultad, luchando por no quedarse inconsciente de nuevo, le dolía mucho la cabeza y sentía una sensación extraña que se apoderaba de su cuerpo sin permitirle apenas respirar, tras  un gran esfuerzo logró girar la cabeza para explorar su alrededor y hacerse una idea de la situación, estaba en una habitación oscura, iluminada vagamente por una luz liviana que se colaba por las rendijas de la gran puerta metálica que custodiaba la sala, algunas herramientas manchadas por alguna especie de sustancia fluida de color negro pardo dispersadas por el suelo eran el único adorno de la triste sala.

Jacome había aprendido a salir de situaciones limites como esa, lo primero que hizo, como si de una acto reflejo se tratase, fue acercarse como pude a la pared y empezar a frotar la correa que le mantenía sujeto a una silla de madera podrida. Aunque a primera vista pareciese que Jacome estaba intentando vencer la gruesa soga que lo mantenía preso en la silla, el objetivo de Jacome era otro, aunque el fin fuese el mismo. Jacome logró desencajar el extraño enchufe encajado de mala manera en la pared, cogió con habilidad los cables que permitían la llegada de electricidad en esa sala, a saber con que fin. Jacome se dispuso a

aacercar muy lenta y cuidadosamente los cables de distinto signo y… !premio¡ la electricidad no estaba cortada, rapidamente acerco los cables a la soga y gracias al paso de la electricidad de un cable a otro logró desatarse aunque tuvo que aguantar las quemaduras que la electricidad le propició en las muñecas mientras se desataba.

La puerta estaba abierta, Jacome se dispuso a salir cuando de repente escuchó unos pasos lejanos que se acercaban estrepitosamente a su posición, entró de nuevo en la sala y se sentó en la silla como estaba anteriormente, un afroamericano se le acercó para despertarlo, cuando estaba apunto de abrir la boca, Jacome le hendió un  largo y grueso destornillador en  la boca sin vacilar un instante, cogió la automática que portaba el afroamericano en su cintura y salió de nuevo de la sala.

Tras salir, divisó a un grupo de hombres armados con fusiles de asalto esperando en la puerta de otra casa, parecida

a las que abundan en las favelas que había visitado durante su estancia en Sudamérica. Eran cinco, se acerco sigilosamente agazapado y pegado a la pared de la casa y los sorprendió cosiendoles el pecho a tiros de manera simultanea sin darles tiempo si quiera de reconocer a su homicida. Inmediatamente Jacome entró con cuidado en la casa y vio a Jack medio muerto en el suelo, con la cara medio desfigurada e inconsciente, y también vio al camarero que antaño le sirvió un chupito de tequila, bueno, lo vio a trozos, ya que la única extremidad que aún poseía su cuerpo era la cabeza.

Fuentes: IMAGEN.