La traición (8)

Al día siguiente todo fue cuesta bajo, nada les salía bien y los habían visto husmeando por la zona ahora si que si corrían un gran peligro, no tenían armas parecía como si alguien se las hubiese quitado o escondido todas las cosas que ellos podían usar como arma por ejemplo, palos, piedras… no había nada solo arena. Manuel dijo que estaba ya harto de estar en esa isla que ya no sabían que hacer y que el quería ver a su familia y a sus amigos. Todos los demás tamcasabién se pusieron melancólicos aprovechando que Hucan no estaba en la zona y se contaron sus penas y muchas anécdotas de lo que hacían cuando eran pequeños, con sus padres, amigos, primos… los echaban de menos. Querían hacer fuego para ver si algún barco o avión que por allí pasase los veía pero no tenían palos y también corrían peligro ya que los hombres que explotaban a los niños podían ver el fuego e ir a por ellos y ya bastante tenían con que sabían de su presencia y los andaban buscando. Para no vivir con Hucan se hicieron una casa dentro del tronco de un árbol pretendían que fuese como su guarida secreta a parte de su casa y ya que tampoco se fiaban mucho de Hucan no se lo dijeron. Él pensaba que vivían en una casa de palmeras. Al día siguiente cuando estaban escondidos en su árbol escucharon mucho murmullo fuera y se asomaron a una de las ventanas secretas. Era Hucan hablando con un hombre, todos se preguntaban que como podía ser si él les había dicho que estaba solo y lo peor de todo es que ese hombre era uno de los que estaban cuando nos dejaron en el barco, no sabíamos que pretendían pero algo estaba mal y eso había que averiguarlo y hacer como si no pasase nada…

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