Vuelta a empezar (18)

Aquél día no era capaz de centrarme en nada de lo que estaba haciendo. Cuando iba camino del colegio tuve unas sensaciones muy extrañas, pues al cruzar el parque, sentí  un escalofrío algo extraño, era como si alguien me observase. Pero después de la experiencia que había tenido con el sueño, no quise darle mayor importancia.

En el cruce con la plaza mayor me encontré con mis compañeros y por un momento me dieron ganas de contarles lo de mi sueño pero por otra parte pensé que era mejor callarme, pues no lo entenderían.casaPescador

Cuando salimos al patio, en la hora del recreo, nos juntamos todos cerca de la pista de baloncesto y ahí nuevamente volví a tener esa rara sensación. Parecía que alguien estaba observándome, era muy extraño, pues cada alumno estaba a lo suyo, unos hablaban con sus amigos, otros jugaban al baloncesto, al fútbol, otros simplemente se comían el bocadillo. De repente, una bola de papel cayó a mis pies. Todos nos miramos y empezamos a bromear a ver quién había sido el gracioso o graciosa que lo había lanzado. Al final, me agaché para cogerlo. Mi primera intención fue tirarlo a la papelera, pero María, que estaba a mi lado y es bastante curiosa, me pegó un codazo y me dijo que no lo tirase que ella creía que tenía algo escrito dentro. Todos empezamos a reírnos de ella, porque su idea era pura fantasía, pero al final, Juan insistió que María tenía razón. Lentamente empecé a abrir el papel. Por una parte pensaba que sería divertido que tuviese un mensaje secreto, pero por otra parte deseaba que estuviese en blanco, pues no tenía ganas,  en absoluto, de empezar de nuevo otra aventura.

A medida que iba desenvolviendo el misterioso papel vimos cómo había unas letras escritas. La curiosidad de los presentes era cada vez mayor, incluida la mía. Finalmente, extendimos el papel, quitándole las arrugas y pudimos leer claramente el mensaje: “A las seis en la caseta del pescador.”.  ¿Y ahora? ¿Qué hacemos?….

Fuentes: Imagen.

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