Nuevas historias.(3)

Mario coge su bolígrafo y se dispone a escribir una nueva historia. Su papelera comienza a llenarse de intentos de historias no acabadas, ya que el hecho de que lo que él escriba pueda o no salir en el periódico de mañana como un suceso le bloquea la mente.
Al no encontrar inspiración paró de escribir un momento para pensar en el tema. Igual no debía darle tanta importancia a lo que habló en la llamada con Isabel respecto al suceso en el periódico; él tan solo era un chico con mucha imaginación que escribía historias con personajes inventados pero que de alguna forma tenían alguna relación con el mundo actual, ya que podían ser reales, si esa noticia apareció en el periódico fue por casualidad y lo más seguro es que no vuelva a ocurrir más.
Habiendo pensado esto, volvió a su habitación tras sentirse un poco más seguro con lo que iba a hacer. Se le daba genial escribir y era una tontería que por cosas como esa dejase de hacer lo que más le gustaba en el mundo y con lo que más se sentía cómodo y relajado.
Una vez empezada la historia, lo demás era tarea fácil. Las palabras salían con mucha facilidad, y cada vez se sentía menos agobiado con el tema. A él le encantaba escribir y mirar por la ventana, notar que había perdido la noción del tiempo.

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Escribió una historia sobre una familia de Toledo, la cual tenía bastantes problemas porque el padre había asesinado a su mujer e hijas, lo habían metido en la cárcel pero recientemente se había escapado y la policía no le encontraba. También se hablaba de un cambio de identidad cuando le encontraron, más tarde ya en Madrid, y le llevaron a una cárcel mucho más segura.
Una vez escrita la historia, la guardó donde solía guardar las demás y bajó a cenar.

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