Una vuelta al pasado.(8)

Mario limpia el agua de la mesa, recoge un poco, saca algunos folios y se dispone a escribir de nuevo la historia. “Recuerda que no tienes que pasarte con ellos, con un simple susto escarmentarán” pensaba. Pero es que no sólo necesitaban un pequeño susto. Lucas y su grupo llevaban molestándole desde primaria. Aún recuerda cuando le pusieron gafas y se reían de él, le señalaban todos con el dedo y no le dejaban jugar a fútbol. Incluso las chicas se reían de él. “¿Quién va a querer estar con un chico como tú?” decían alrededor de él. Más de una vez había avisado a la educadora social, la cual siempre le decía que “aún son pequeños, no saben como actuar y algunos usan la violencia, pero no es considerado rebeldía”. Pero eso no es así, ellos tenían la intención de hacerle daño, bueno, incluso ahora también querían eso, de no ser por Isabel. Qué suerte tenía de tenerla como amiga, tiene la valentía y coraje que a él le falta. Al parecer los escritores son personas que viven en su propio mundo, dentro de ellos, dándole vida a sus personajes y apenas parecen tener tiempo para los de fuera.

patio
Todo esto de pensar en sus malas relaciones con los compañeros de clase en el pasado, y que se le hubiera caído el agua en la historia que tan bien le estaba quedando le hizo acumular cierta rabia, que plasmó en el papel ayudándose de lo que escribió antes.
Iban dormidos en el coche antes de llegar al campo, y uno de ellos vio que se les acababa la gasolina en el coche, y llamó a un hombre de la zona para que les ayudase a llevarles hasta una gasolinera cercana, y coger un bidón de gasolina. Pero no confiaron en la persona correcta. El hombre que en un principio parecía amable al tenerles en el coche, una vez que entraron en una zona desierta les hizo salir del coche y les quitó lo que llevaban encima. Suerte que Thomas escondió las llaves en un lugar estratégico….
Terminó de escribirla relatando una búsqueda de su coche que duró tres o cuatro días hasta que llegaron a su ciudad y contaron todo a sus familiares y amigos muy asustados. Le sacó de sus pensamientos la voz de su madre, llamándole para cenar porque era muy tarde.
-Lo siento Lucas, pero ya es hora de arreglar todo lo que me hicisteis pasar en el colegio. -dejó el lápiz en la mesa y guardó su historia, acto seguido bajó para cenar.

FUENTE: IMAGEN

A %d blogueros les gusta esto: