¿Me estoy enamorando? (11)

Mario no podía parar de darle vueltas a aquello que le contestó a su profesor. Por su cabeza hubieran podido pasar miles de excusas mejores pero comenzó a replantearse que lo que contestó no fuese precisamente una excusa. Él sabía que el tema de sus historias le ha hecho descentrarse mucho de los estudios pero tiene el presentimiento de que no era tan sólo por eso…

-¿Y si me estoy enamorando de Isabel? Últimamente me siento distinto cuando estoy con gestos-de-un-hombre-enamorado-6ella, cada vez me hace más ilusión quedar y hablar con ella, y también, ahora, lo paso peor cuando ella no puede hablar conmigo por teléfono… Me preocupo más cuando pasa mucho tiempo sin responderme…

Esto era en lo que Mario pensaba a todas horas. Le preocupaba la idea de haberse enamorado por primera vez, y lo peor es que fuese de su mejor amiga. Cualquiera lo entendería, ha sido un niño que se ha sentido siempre bastante sólo y su amiga Isabel ha sido siempre la única que ha estado ahí para ayudarle en lo que fuese. Ahora que es adolescente y está creciendo puede ser que lo que siempre fue una buena amistad se convierta en algo más. Aún así, Mario intenta pensar que ésto no es así, que es imposible que se haya enamorado de la persona a la que desde muy pequeño consideró como una hermana o algo por el estilo. Puede ser que Mario no tuviese miedo solamente a enamorarse de Isabel sino de poder perderla… ¿Qué pasaría si la pierdo? ¿Y si ella no está sintiendo nada por mí? ¿Y si se ríe en mi cara cuando le diga que creo que me estoy enamorando? Estas preguntas traían a Mario todo el día de cabeza. Pero él siempre pensó que nunca perdería el tiempo enamorándose, prefiere centrarse en sus estudios y en escribir sus historias. Y por supuesto esperaba que sus historias de terror nunca se convirtiesen en historias de amor donde el típico chico guapísimo se enamora de una chica guapísima y viven muy felices y etc.

Ahora sólo hay un problema, es muy difícil luchar contra lo que uno de verdad siente por mucho que quiera no sentirlo pero, ¿podrá Mario olvidar todo esto que pasa por su cabeza? Cuando quede con Isabel a partir de ahora, ¿qué pasará? ¿Será todo como hasta ahora? O tal vez, ¿sea tan incómodo que Mario tenga que acabar confesándoselo?

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