Herencia familiar. (18)

Mario bajó rápidamente al salón, esperaba que el tiempo que había tardado en escribir la historia no hubiera sido mucho; tenía muchas ganas de ver a su abuela. Ella vivía en Barcelona, y había venido a pasar unos días a su ciudad porque hacía mucho que no veía a su familia. Él siempre había tenido un lazo muy estrecho con su abuela, ya que ella fue escritora durante un tiempo y le encantaban en especial las de miedo. Él pensaba que había heredado el gusto por esas historias de su abuela, y le gustaba hablar con ella sobre todo ello, y más aún cuando ella le enseñó una caja donde guardaba todas sus historias, a cada cual mejor que la anterior. Mario sentía una sensación extraña cada vez que ella le pedía echar un vistazo a sus historias.
-Vamos, enséñamelas, seguro que son muy buenas. -decía ella.

café
“Si las viera, se daría cuenta de que coinciden perfectamente con la realidad, no puedo enseñárselas.” pensaba Mario. Siempre le quedaría decir que su madre no le dejaba escribir porque le quitaba mucho tiempo, algo que no le gustaba oír a su abuela.
En esta última visita no fue diferente.
-Anda Mario, seguro que has hecho alguna historia últimamente, déjame verlas que puedo darte opinión sobre ellas, sabes que fui escritora. -volvió a insistir su abuela.
Él había hecho algunas últimamente, y iba a contestar cuando miró de reojo a su madre. Le estaba mirando con la cara de “ni se te ocurra”.
-Ehm… estoy en los exámenes finales y no me dio tiempo a hacer nada, otra vez será, abuela. -sonrió de un lado.
-Esto no será por que tu madre no te deja, ¿verdad?
-Para nada, para nada.
La madre de Mario se metió en la conversación y todo empezó a volverse incómodo.
-¿Otro café? -sugirió Mario para calmar el tema, pero lo empeoró. ¿Cuándo aprendería a callarse?
-Da igual, por cierto, ¿y el tema de las chicas? -le miró su abuela sonriendo.
Mario notó como sus mejillas se ponían rojas, aunque lo escondió todo lo que pudo.
-Muchas abuela, muchas. -rió. Tal vez la broma le hacía olvidarlo, pero la risa falsa no ayudó.
“Ahora que saca el tema de Isabel, tengo que decírselo lo antes posible…” pensó.

FUENTE: IMAGEN

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