Abuela, tienes que recuperarte (22)

Mario no podía permanecer tranquilo en su casa sin saber si su abuela se recuperará, por lo que decide ir al hospital para así enterarse de lo que le ocurre y por qué en el preciso momento en el que la mujer iba a contarle la solución…La solución para que las cosas sean como tienen que ser…Por que una cosa tiene clara…Ahora mismo las cosas no van como deben ir en cualquier situación. ¿Por qué a su familia? ¿Por qué no a otra? O incluso… ¿Por qué no a otro familiar? ¿Por qué tenía que haber sido precisamente él? Esas eran las preguntas que resonaban en la mente de Mario una y otra vez durante todo el trayecto hacia el hospital.

¿Por qué él es el raro? Se llega a preguntar pero deshecha rápidamente. Él no es raro… Simplemente es algo especial… Esto le hace gracia…Nunca le ha gustado esta palabra pero al final ese odio a la expresión era por algo… Él es especial.

Al llegar un montón de preguntas de su madre le bombardean. Su madre no entiende nada, la abuela estaba perfectamente hasta el día de hoy.

Mario teme la llegada del médico por posibles malas noticias… Aunque resulta tranquilizarle.

La abuela solo ha tenido una subida de azucar unida a una fuerte impresión, la cual los médicos desconocen… Cosa que Mario si conoce…

A la abuela le había impresionado volver a hablar de su juventud… Piensa Mario aunque nunca lo dirá en alto. Ella está así por su culpa… Él le ha echo volver a su infancia, en el momento en el que a ella le ocurrían las cosas que ahora en la actualidad le pasan a Mario y eso hace que en el fondo de él surja un sentimiento de tristeza.

Esperan durante unas largas tres horas en la sala de espera hasta que el médico da permiso para que puedan entrar a ver a la abuela. Aunque todavía permanece inconsciente, la abuela ha recuperado su tono de color, cosa que tranquiliza aún más a Mario.

‘Tendré que esperar para saber toda la verdad… Te daré un poco de tregua abuela… Pero no puedo seguir con la venda puesta… Debo saber como terminar con esto de una vez para no poder hacer daño a nadie. Piensa Mario.

FUENTE: IMAGEN

 

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