Atentado en Mánchester


El suceso tuvo lugar el pasado 22 de mayo, y fue llevado a cabo por Salman Abedi, un chico de 22 años, hijo de refugiados libios que estaban en contra del régimen de Gadafi. Ese, alquiló durante casi una semana un piso en el edificio Granby House a algo más de veinte minutos a pie del Mánchester Arena. En este lugar estuvo hasta las siete de la tarde del lunes, y pasadas las diez y cuarto de la noche inmoló en el estadio, dando muerte a 22 personas y dejando decenas de heridos.

Ofrendas florales a las víctimas de la tragedia.

En el estadio, tenía lugar la actuación de Ariana Grande ante un público de familias y adolescentes. Y fue una vez acabado el concierto y cuando la gente se disponía a abandonar el recinto cuando tuvo lugar la explosión.

El artefacto estaba cargado con TATP, triperóxido de triacetona, sustancia conocida como “Madre de Satanás”, sustancia muy común en la división europea del Estado Islámico. Y que es muy inestable y peligrosa para aquellos que no son expertos.

Según informaciones del periódico “The Times”, el terrorista utilizó una cuenta bancaria para comprar metralla que había permanecido inactiva durante 12 meses.

En el lugar de la explosión, fue hallada una mochila azul idéntica a la que llevaba el kamikaze tres días antes del atentado cuando fue captado por las cámaras de seguridad de un centro comercial ubicado a algo más de medio kilómetro del estadio. Dentro de la cual había resto de un detonador manual, tuercas, tornillos y una batería de 12 voltios, posible fuente de energía.

Cartel difundido en redes sociales en memoria de las víctimas del atentado.

El padre de Salman, había notado en su hijo comportamientos extraños por lo que le pidió que se mudara a Libia con su hermano.  Según su versión, le quitó el pasaporte  tanto a él como a su hermano para evitar que saliera del país. Sin embargo, el kamikaze consiguió convencerlo de que realizaría la peregrinación a la Meca como excusa para que se lo devolviera pero en vez de viajar a Arabia Saudí regresó a Mánchester. Aún quedan algunas incógnitas respecto al vuelo que realizó puesto que de Trípoli fue a Estambul y luego a Dusseldorf donde se piensa que podría haber tenido cómplices. 

Por su parte, la cantante Ariana Grande ha compartido una emotiva carta dirigida a sus fans en las redes sociales en la que cuenta lo culpable que se siente. Además, realizará un concierto benéfico en Mánchester para recaudar fondos para las víctimas y continuará con su gira europea en honor de las mismas.

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EL ÚLTIMO RETO (25).


Josefina volvió a casa, y se planteó hacer su último trabajo de investigación. Ella había sido una periodista de investigación durante toda su vida laboral. Ahora, por gusto y por curiosidad quería investigar sobre la caja de los deseos. Era un reto para ella, más aun cuando las niñas le dijeron que ellas ya habían investigado y no habían podido averiguar nada. Todo era un misterio, pero había que resolverlo.

Se puso manos a la obra, lo primero que hizo fue ir a casa de un antiguo amigo al que visitaba mucho cuando ella estaba en activo. Se dedicaba a la compra y venta de objetos antiguos de valor y por sus manos pasaban muchas reliquias, recuerdos de famosos, objetos de valor, etc.

Llegó a casa de su amigo Sergio Roberto. Al verla se puso muy contento, hacía mucho tiempo que no la veía y le hizo mucha ilusión el reencuentro. Le preguntó que la traía por allí, y Josefina le contó la historia de la cajita. Cuando acabó de contarle la historia, Sergio Roberto se levantó sin decir de una palabra y se dirigió a una estantería con viejos libros. Cuando volvía con el libro, Josefina se dio cuenta que la cara de su amigo no estaba normal, que tenía una expresión de preocupación. Siguió sin hablar y repasó las hojas del libro, y aproximadamente en la mitad paró y empezó a leer en silencio. Estuvo leyendo un rato y cuando acabó levantó la cabeza. Parecía que no le salían las palabras de su boca, y Josefina, ya impaciente le preguntó: ¿Qué pasa? Aunque Sergio Roberto tardó unos instantes en reaccionar al final abrió la boca y habló. “Una vez vino un hombre a mi casa y me dijo que me quería vender una caja, la caja de los deseos. Me dijo que esa caja concedía cualquier deseo que le pidieses”. Aquello me resultó un poco raro y le pregunté a aquel hombre cómo era posible que me vendiese una caja a la que le pedías un deseo y se cumplía. Me respondió que  quería ganar dinero, a lo que yo le respondí que eso no tenía sentido, ya que a la caja le podía pedir el dinero que quisiera y si realmente concedía los deseos tendría más dinero que nadie. En ese momento Sergio Roberto paró de hablar y se quedó pensando. Josefina le miró y le dijo que acabara de contarle lo que sabía. Sergio Roberto continuó con la historia y contó a Josefina que después de que el hombre que le quería vender la caja no lo convenciese salió de la tienda, pero al poco rato volvió a entrar y le dijo que le iba a contar la verdad. Y cuál es esa verdad, preguntó Josefina. Sergio Roberto le contestó que aquel hombre, con cara de pena, le dijo que era cierto que la caja cumplía los deseos, pero que desde que la tenía había tenido muy mala suerte y por eso quería deshacerse de ella.

¿Se fue el hombre?, preguntó Josefina. A lo que Sergio Roberto contestó: “sí, pero me dejó la caja porque decía que no la quería”.

¿No se la devolviste?, preguntó Josefina con más curiosidad que nunca. Sergio Roberto le dijo que intentó devolvérsela pero el hombre no quiso…

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