LA SOLUCIÓN (27)


Aunque cansados prosiguieron con la búsqueda. Tras mirar un gran número de páginas en Internet encontraron un blog algo peculiar, trataba exclusivamente sobre una historia personal. Tras leer varios artículos se dieron cuenta que era el blog del hombre que quiso vender la caja al amigo de Josefina. En cada artículo contaba las historias que le sucedieron con la cajita y en todos había un teléfono de contacto. Josefina no tardó en coger el teléfono y llamar. Lo había encontrado él era el primer propietario de la cajita, Josefina como buena periodista puedo averiguar mucha información sobre la cajita de los deseos. Ella le dijo quien era el actual dueño de la caja, además le contó todo lo que Juliet le dijo que le pasó. También añadió que si había alguna forma por remota que sea de eliminar el efecto de los deseos. El hombre le dijo que si había una forma pero que no garantizaba que esta fuera eficaz puesto que si salía mal la vida del dueño de la caja quedaría sumida en la miseria. Josefina apuntó paso por paso lo que le dijo.Tras contarle todo a Javier y a Sergio Roberto decidió volver a casa y llamar a Juliet. Josefina le dijo que para eliminar el efecto de los deseos de la cajita y poder volver a tener una vida normal debía quemar todos los deseos que no había utilizado y que aún contenía la cajita. Después tenía que recoger los restos y guardarlos en la cajita y enterrarla en un lugar donde jamás deberá pasar ni del que deberá hablar. Después de enterrarla debería esperar algunos minutos puesto que si no funcionaba algo espantoso podría suceder, también le advirtió que si funcionaba al enterrarla todo lo vivido con la cajita e incluido Josefina se le olvidaría y no recordaría nada de  lo sucedido. Tras despedirse de ella y de darle las gracias por todo Juliet se atrevió y comenzó a quemar el resto de los papelitos

 que quedaban en la caja, recogió las cenizas y las guardó. Corriendo salió de casa y se dirigió a un lugar bastante alejado de la ciudad, que casi ni conocía. Comenzó a escavar y consiguió enterrar la cajita. Esperó varios minutos y regresó a su casa y sin decir nada subió a su cuarto y se acostó.Eran las diez de la mañana del sábado, Juliet se levanto y como siempre bajo a desayunar junto a su familia. Al rato el timbre sonó era Sara ambas se fundieron en un abrazo. La solución a los efectos de los deseos había funcionado todos los malos rollos generados entre ambas y todas las aventuras vividas durante ese tiempo se desvanecieron. Juliet no se acordaba de nada de lo ocurrido todo volvió a la normalidad.

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LAS NOTICIAS (26).


Josefina quería saber todo sobre la caja, cuál era su origen, porque solo había ciertos deseos y sobre todo y lo más importante quería saber porque esa cajita traía tan mala suerte a la persona a la que pertenecía…

Después de la conversación pasada que tuvo con Sergio Roberto en su tienda este le dijo que volviera al día siguiente que iba a llamar a un amigo suyo llamado Javier experto en objetos especiales y paranormales y entre los tres poder averiguar de donde había salido esa caja tan valiosa pero a la vez maldita.

Josefina estando ya en su casa decidió buscar en algún foro de internet si alguna persona sabía algo sobre esta caja, después de unas horas de búsqueda cuando ya estaba agotada y se iba ir a dormir encontró algo que le resultó interesante, era una noticia de hacía unos 10 años, la portada era: “Hombre asegura haber encontrado una cajita mágica”; guardó esa noticia en el ordenador para enseñársela a su amigo Sergio Roberto  y  Javier, ya por la mañana Josefina se levantó temprano, estaba contenta y decidió salir a dar un paseo para relajarse y liberar tensiones después de este paseo volvió a casa, se duchó y se fue directa a la tienda de su amigo, durante esa mañana Sergio Roberto no iba a abrir la tienda para poder investigar en profundidad. Llegaron al mismo tiempo Josefina y Javier a la tienda, se saludaron y se conocieron, posteriormente entraron y fueron a el piso de arriba. Después de un tiempo investigando los tres sin parar y de buscar más información en internet encontraron otra noticia del mismo hombre al cuál se le había muerto su madre, y era solo una semana después del anterior en el cuál afirmaba que había encontrado la cajita mágica… parecía que todo encajaba, la caja le había traído mala suerte, ahora Sergio Roberto entendía porque no quería seguir teniendo la caja ese hombre. Pasaban las horas y no encontraban nada nuevo, Josefina, Sergio Roberto y Javier parecían algo cansados…

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EL ÚLTIMO RETO (25).


Josefina volvió a casa, y se planteó hacer su último trabajo de investigación. Ella había sido una periodista de investigación durante toda su vida laboral. Ahora, por gusto y por curiosidad quería investigar sobre la caja de los deseos. Era un reto para ella, más aun cuando las niñas le dijeron que ellas ya habían investigado y no habían podido averiguar nada. Todo era un misterio, pero había que resolverlo.

Se puso manos a la obra, lo primero que hizo fue ir a casa de un antiguo amigo al que visitaba mucho cuando ella estaba en activo. Se dedicaba a la compra y venta de objetos antiguos de valor y por sus manos pasaban muchas reliquias, recuerdos de famosos, objetos de valor, etc.

Llegó a casa de su amigo Sergio Roberto. Al verla se puso muy contento, hacía mucho tiempo que no la veía y le hizo mucha ilusión el reencuentro. Le preguntó que la traía por allí, y Josefina le contó la historia de la cajita. Cuando acabó de contarle la historia, Sergio Roberto se levantó sin decir de una palabra y se dirigió a una estantería con viejos libros. Cuando volvía con el libro, Josefina se dio cuenta que la cara de su amigo no estaba normal, que tenía una expresión de preocupación. Siguió sin hablar y repasó las hojas del libro, y aproximadamente en la mitad paró y empezó a leer en silencio. Estuvo leyendo un rato y cuando acabó levantó la cabeza. Parecía que no le salían las palabras de su boca, y Josefina, ya impaciente le preguntó: ¿Qué pasa? Aunque Sergio Roberto tardó unos instantes en reaccionar al final abrió la boca y habló. “Una vez vino un hombre a mi casa y me dijo que me quería vender una caja, la caja de los deseos. Me dijo que esa caja concedía cualquier deseo que le pidieses”. Aquello me resultó un poco raro y le pregunté a aquel hombre cómo era posible que me vendiese una caja a la que le pedías un deseo y se cumplía. Me respondió que  quería ganar dinero, a lo que yo le respondí que eso no tenía sentido, ya que a la caja le podía pedir el dinero que quisiera y si realmente concedía los deseos tendría más dinero que nadie. En ese momento Sergio Roberto paró de hablar y se quedó pensando. Josefina le miró y le dijo que acabara de contarle lo que sabía. Sergio Roberto continuó con la historia y contó a Josefina que después de que el hombre que le quería vender la caja no lo convenciese salió de la tienda, pero al poco rato volvió a entrar y le dijo que le iba a contar la verdad. Y cuál es esa verdad, preguntó Josefina. Sergio Roberto le contestó que aquel hombre, con cara de pena, le dijo que era cierto que la caja cumplía los deseos, pero que desde que la tenía había tenido muy mala suerte y por eso quería deshacerse de ella.

¿Se fue el hombre?, preguntó Josefina. A lo que Sergio Roberto contestó: “sí, pero me dejó la caja porque decía que no la quería”.

¿No se la devolviste?, preguntó Josefina con más curiosidad que nunca. Sergio Roberto le dijo que intentó devolvérsela pero el hombre no quiso…

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La historia más extraña jamás oída (24)


Antes de hablar sobre la misteriosa cajita de los deseos de Juliet, Josefina quiso que las dos niñas se pidiesen disculpas mutuamente, ya que nada vale más en el mundo que una verdadera amistad, y que perder dicha amistad por tonterías tan grandes como lo que había pasado entre Sara y Juliet no merecía la pena.

Y así fue, las Juliet y Sara se disculparon mutuamente, se dijeron cuánto se habían echado de menos en el tiempo que Juliet había estado fuera y se prometieron que jamás volvería a pasar nada parecido y que, después de lo ocurrido, nadie podría volver a arruinar la amistad que les unía. Después de todo esto, se fundieron en un abrazo tan fuerte que casi les era imposible volverse a separar.

Al contemplar los hechos, Josefina no pudo evitar que se le escapase una sonrisa. Se sentía muy orgullosa de las niñas. Sin embargo, a Josefina le rebosaba curiosidad por saber la historia de aquella misteriosa y problemática cajita.

Para empezar por algún sitio, Juliet decidió que sería mejor contarle a Josefina la historia de la cajita desde el principio, es decir, desde el día de su cumpleaños y cómo a partir de entonces comenzaron los problemas: El accidente de la profesora, cuando su hermano estuvo en el hospital… y sobre todo, el más reciente de todos: el enfado con su mejor amiga Sara.

Juliet le iba contando las historias a Josefina mientras paseaban por las acogedoras calles de Madrid durante los días de su breve estancia, y a ella, le parecía muy curioso e intrigante cómo una pequeña caja podría haberle dado tantos problemas y disgustos a Juliet. Así que uno de los días le prometió que cuando regresase a su casa investigaría y buscaría más información sobre la caja y le informaría sobre las novedades y precauciones que debería tomar.

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LA VUELTA DE JULIET (23)


Sara tenia muy claro cual era el deseo que iba a escribir en el papel. Deseaba que su amiga volviese y pudiesen retomar su amistad . Sara estaba muy satisfecha, por fin esa maldita caja iba a servir para algo bueno. Estaba pensando esto cuando de repente alguien llamó a la puerta, sin dudarlo un momento bajo corriendo las escaleras, justo a tiempo para ver entrar a su amiga y era abrazada por su familia. Cuando Juliet vio a Sara ambas no dudaron en abrazarse, ninguna era consciente del tiempo que pasaron abrazadas, obviamente volvían a ser tan amigas como siempre. Tal era la felicidad que sentían que nadie advirtió la presencia de alguien más en la entrada, ese alguien era Josefina, que se había visto arrastrada hasta allí junto a Juliet, por culpa de que como en otras ocasiones el deseo no había funcionado tal y como se esperaba. La familia de Juliet no tardaron en hacerse preguntas de donde había salido esa anciana. Juliet aunque aún asombrada y confundida presento a Josefina a su familia y a Sara como la mujer que le había salvado la vida cuando se encontraba sola en Oporto. Tras las presentaciones, Juliet se ofreció a comprarle un billete de vuelta a Oporto a Josefina, pero esta para asombro de todos rechazó la oferta. Josefina les pidió a los padres de Juliet si se podía quedar algunos días alojada en su casa, dijo que le fascinaba esa asombrosa historia de la cajita de deseos y los problemas que esta traía. Les explicó a todos que ella había sido periodista en el pasado y que todavía no podía evitar sentirse atraída ante una historia como está, además ella vivía sola, no tenía hijos y a nadie le importaba que era de su vida. Los padres de Juliet aceptaron enormemente agradecidos por la ayuda que la mujer había ofrecido a su hija. Así es como comenzaron nuevas aventuras para Juliet con Josefina como observadora de todo.

 

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EL ARREPENTIMIENTO (22)


Eran las siete de la mañana y sonaba el despertador de Josefina… De repente Juliet se despertó, miró a su alrededor y todo le parecía extraño. Inmediatamente recordó donde se encontraba y todo lo que había sucedido el día anterior. No se sentía bien consigo misma y sabía que estar en aquel lugar no era la mejor opción. Estaba cansada de tener tantos problemas y sobre todo haber perdido la amistad con Sara… Pero todo no podía seguir siendo negativo. Así que decidió mirar el lado positivo de aquella situación y empezar la mañana con buen pie.

Se levantó enérgicamente de la cama y fue hacia la cocina donde se encontraba Josefina. “Buenos días Juliet, ¿qué tal has pasado la noche? ¿Te apetecen tostadas para desayunar?”, le dijo amablemente Josefina. Juliet, en ese momento, se sintió afortunada de haber encontrado a tal buena persona. Entonces, se sentaron juntas y charlaron mientras desayunaban.

Juliet tenía ganas de conocer su nuevo instituto y hacer nuevos amigos allí, pero en realidad estaba nerviosa por saber que le depararía ese nuevo lugar. Fue a su habitación, se puso esa camisa y esa falda que tanto le gustaban, cogió su mochila y se puso en marcha.

Mientras, en la casa de Juliet las cosas no iban tan bien. Sus padres estaban intranquilos y preocupados por ella, pero ya conocían sus rabietas… Sonó el timbre, y su madre fue corriendo hacia la puerta esperando que fuera ella, pero se encontró con Sara que venía a pedirle disculpas a Juliet por la discusión que tuvieron el día anterior. Estaba muy arrepentida por lo que había pasado porque sabía que nunca encontraría a una amiga como ella.

Para su sorpresa, la madre de Juliet le contó todo lo que había pasado acerca de su viaje a Oporto. Sara no podía creer lo que estaba escuchando y se sintió muy culpable. Pero de repente, vio la caja de los deseos que había dejado olvidada Juliet encima de la mesa del salón. No dudó un segundo en abrirla y coger un de los papeles que había dentro. Era el mejor momento para pedir un nuevo deseo…

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JOSEFINA.(21)


Cuando por fin la señora abrió el maletero se pegaron un susto tremendo las dos, Josefina (la señora mayor) por encontrársela allí metida y Juliet del grito que dio Josefina.

Josefina le preguntó qué que hacia allí y Juliet le respondió que no tenía a donde ir y que en ella vio una amabilidad que le podría ayudar a encontrar estabilidad en esa ciudad para ella tan desconocida. A Josefina le dio tanta lastima que dejó que se quedará en su casa hasta que encontrara un sitio y empezara a conocer la ciudad.

Cuando ya descargaron las maletas y estaban tranquilas sentadas en el sillón de casa de Josefina, esta le preguntó que le había pasado para dar ese cambió tan brusco al cambiar de ciudad y bueno… de vida así tan espontáneamente. Juliet se entristeció tantísimo al recordar todo lo que había pasado que se le llenaron los ojos de lágrimas de inmediato, se tiraron hasta altas horas de la madrugada contándose mil historias, Juliet de todo lo que había vivido y Josefina historias graciosas de juventud para que Juliet se pusiera contenta.

A la mañana siguiente Juliet decidió buscar un instituto nuevo y Josefina como era jubilada y tenía tanto tiempo libre decidió acompañarla. Comieron en el  restaurante favorito de Josefina y  esta intentó ganar plenamente la confianza de Juliet para que le diera el teléfono y la dirección de sus padres para poder hablar con ellos ya que Josefina sabía que esto era un rabieta de adolescente y que no podía llegar a ningún lado ya que Juliet era una niña sin recursos por que  aun seguía estudiando.

Cuando llegaron a casa después de un largo día recorriendo la ciudad, Juliet se acordó mucho de sus padres y sabia que debía llamarlos para que supieran que todo le iba bien. Al descolgar el teléfono se encontró a sus madre entre sollozos y a su padre con voz nerviosa… Le rogaban que por favor volviera a casa que en ningún sitio iba a estar mejor que en su hogar. A Juliet se le caían las lagrimas pensando la locura que había hecho…

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El viaje (20)


Al encontrarse con Sara corrió tras ella, y le estuvo explicando lo que les había pasado y que no podían perder la amistad, pero Sara se negaba, no quería saber nada de ella nunca más. Juliet sin saber que hacer cogió y se fue a casa llorando, pensando que debería cambiar de vida, y tras unas horas dándole vueltas decidió coger todos sus ahorros e irse a vivir a otro lugar, no tenía claro el sitio, con lo que miró en internet algunas ciudades en las que podría encajar, y encontró Oporto.

A la mañana siguiente cogió su maleta y metió las cosas que más le importaban y  se fue dirección a el aeropuerto. Ella nunca había viajado en avión con lo que tenia un poco de pánico, pero no le quedaba otra para ir.

Tras una larga espera para que saliera el vuelo, llegó el momento, cogió sus cosas y se metió en el avión. Muy nerviosa se sentó al lado de una señora mayor a la cual le empezó a hablar para preguntarle que tenia que hacer y como ponerse el cinturón… la señora muy amable le explicó todo con detenimiento y Juliet se hizo amiga de ella.

En el transcurso del vuelo estaba muy aburrida con lo que cogió y fue al baño para observar como era el avión por dentro y hablar con las azafatas. Al regresar al asiento, el avión empezó a tener unas grandes turbulencias y Juliet se dio un golpe en la nariz y empezó a sangrar, inmediatamente las azafatas le atendieron y la trataron muy bien.

Al llegar a Oporto, Juliet no sabia donde ir y fue detrás de la señora mayor que había conocido en el avión… y disimuladamente mientras estaba abriendo el coche, se metió en el maletero para ir con ella a su casa.

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El remordimiento(19)


Al día siguiente, después de estar toda la noche dándole vueltas, Juliet seguía pensando en Sara ya que creía que una amistad de tantos años no podía acabar así y menos por un chico. Juliet se sentía culpable ya que sabía que se había comportado mal pero tampoco le perdonaba a Sara que le diera la razón a Jonan cuando la llamó inmadura. Esto le dolió y por ese motivo Juliet no iba a ir a pedirle perdón a Sara porque creía que ella también había cometido errores. Esa misma tarde se encontraron por el parque y Sara al verla agachó la cabeza por lo que Juliet siguió su camino para hablar con sus amigas. Todas le decían que ella había fallado pero que también Sara al hacerle más caso a su “novio” que a su amiga de toda la vida y con cada palabra que decían sus amigas sobre toda la historia Juliet se ponía más triste hasta el punto que no pudo más y rompió a llorar. Juliet seguía triste creyendo que esa amistad habría acabado para siempre y por culpa de un chico algo que ella nunca creía que pasaría. De camino a casa y secándose las lágrimas Juliet dio un rodeo para ver si podía parar a Sara y así poder arreglar las cosas pero nada Sara no apareció. Juliet no podía creer que todo esto hubiera empezado en aquella fatídica fiesta dónde tras una noche hablando con Jonan y confesarle todo lo que sentía por él, éste le dijera que le gustaba Sara. Juliet quería borrarlo todo, como si nada de esto hubiese pasado y que volvieran a ser tan amigas como antes pero esta vez quería hacerlo por ella misma, no utilizando la cajita de los deseos como las demás cosas que le sucedieron, por una vez quería solucionar sus problemas por ella misma y no dependiendo de la magia de una caja que cada vez que pedía un deseo siempre le venía un contra aún más grande.

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Falsas personas(18)


Al día siguiente Juliet no se encontraba nada bien. Le dolía muchísimo la cabeza y tenía nauseas. Nada más levantarse corrió al baño a vomitar. No recordaba haber tomado nada malo. ¿Qué sería lo que le estaba pasando? Recordó la bronca tan fuerte que tuvo con Sara sobre Jonan, y se sentó en el suelo del baño, apoyando la cabeza en la fría pared. “Soy una estúpida” se repetía a sí misma. “¿Cómo he podido dejar que un chico haya estropeado nuestra amistad? Está claro que conocía a Sara desde hace más tiempo que a mí, por lo que sabe más de ella, y eso… Pero nuestra amistad es mucho más fuerte que una estúpida relación de “novios” o lo que quiera que sean ellos. Luego hablaré con Sara” se levantó y se fue al comedor. Su madre, al verla tan pálida le aconsejó que se fuera a la cama, pero ella se negó histéricamente, ya que tenía que hablar con su amiga, su actitud había sido pésima, y podría acabar seguramente con su amistad. Su madre le dijo “Está bien, te llevo a su casa.” Se metieron en el coche, y cuando llegaron, la madre le dijo “¿Es por una tontería por lo que os habéis peleado?”, Juliet asintió. “Pues, aprovecha que estás mala, y si es una estúpida y no quiere entrar en razón, vomítale en el suelo” soltó una risilla y esperó a que Juliet entrara en casa de su amiga, o ex-amiga…

Juliet se acercó a la puerta, y antes de tocar el timbre le pareció oír las voces de Jonan y Sara. “No te debería de haber hablado así, ¿y a esa clase de personas le llamas “amigas”? Mira, no te quiero mal influenciar, pero que sepas que no la veo buena persona” decía Jonan, a lo que Sara respondió “Sí, ya ves, no me lo esperaba para nada. A Juliet yo la veía muy buena persona, y quería presentaros a ambos, pero no pensaba que se pusiera así por esto… es muy inmadura”. Juliet se acordó de las palabras de su madre y no dudó ni un segundo en vomitarle en el felpudo. “¿Inmadura? ¿Yo? Pues ale, toma regalito de esta inmadura.” Se fue andando a su casa, y no volvió a vomitar en lo que quedó de día.

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